El Partido Republicano está sumido en un mundo de intriga, venganza y conspiración creado por el presidente saliente

Los republicanos se lanzan a una batalla abierta y fratricida sobre los intentos de anular la derrota de Trump frente a Joe Biden

El Partido Republicano se está sumiendo en una guerra abierta y canibal como producto de su derrota y la consecuente victoria electoral del presidente electo Joe Biden. El presidente Trump se burla del líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, y amenaza con desafiar en las primarias a los republicanos que no lo apoyen en su intento de darle vuelta a las elecciones, los legisladores de la Cámara de Representantes incitan a los senadores a impugnar el recuento de los votos del Colegio electoral el próximo mes mientras que senadores republicanos de alto rango rechazan ese esfuerzo como un ejercicio político inútil.

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Y mientras el conflicto interno del Partido Republicano se agudiza, los funcionarios de la Casa Blanca se pelean en privado para frenar el creciente abrazo de Trump a los teóricos de la conspiración, en tanto que Trump y sus más ardientes aliados siguen tramando intentos para subvertir el resultado de las elecciones del 3 de noviembre.

Pero todo esto parece haber endurecido a Trump, quien, tras haber estado fuera de la vista durante más de una semana, sigue haciendo afirmaciones infundadas de fraude electoral, mientras que sus allegados no están dispuestos a desafiarlo públicamente y, en cambio, refuerzan sus teorías de conspiración.

"Los republicanos en el Senado olvidan tan rápidamente. Ahora mismo estarían abajo 8 escaños sin mi respaldo en las últimas elecciones", tuiteó Trump el martes por la noche. "RINO (Republican In Name Only - Republicano Solo de Nombre) John Thune, 'el Muchacho de Mitch', debería dejarlo pasar. A Dakota del Sur no le gusta la debilidad. Haré que lo enfrenten en las primarias del 2022. ¡¡¡Su carrera política ha terminado!!!"

Trump parecía referirse a los comentarios que el segundo senador republicano, Thune, hizo cuando comparó los esfuerzos de Trump por impugnar el recuento de votos del Colegio Electoral en el Congreso con ir "abajo como un perro de caza".

"Mientras nuestra competencia electoral continúa, les haré una promesa: Vamos a seguir luchando hasta que cada voto legal sea contado", dijo el Vicepresidente Pence el martes en un evento en West Palm Beach, Fla. "Vamos a seguir luchando hasta que cada voto ilegal sea descartado. Vamos a ganar Georgia, vamos a salvar a América, y nunca dejaremos de luchar para hacer grande a Estados Unidos de nuevo".

El ataque más extraordinario, aunque pasivo-agresivo, ha venido del propio Trump sobre el líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, que felicitó a Biden como presidente electo en un discurso la semana pasada y advirtió en privado a sus filas que no se unieran al desafío a largo plazo de la tabulación del colegio electoral el 6 de enero.

En un correo electrónico enviado a los legisladores republicanos a finales del lunes por la ayudante de la Casa Blanca, Molly Michael, Trump hizo circular una compilación de encuestas en las que parecía atribuirse el mérito de la posición política de McConnell en Kentucky. El correo electrónico tenía en la línea de Asunto: "De Potus", y Michael escribió: "A petición del Presidente, por favor vea el archivo adjunto".

El archivo adjunto era un PDF de una página de las encuestas de la reelección de McConnell contra la demócrata Amy McGrath, a la que envió en noviembre. Mostraba las líneas de tendencia de las encuestas para McConnell y McGrath, con los números de McConnell subiendo después de un tweet del 19 de junio de Trump apoyando al líder de la mayoría y otra vez después del 31 de octubre, cuando el presidente le grabó un robocall.

En la parte superior de la PDF, en letras rojas, estaban las palabras:

"TRISTEMENTE, MITCH SE OLVIDÓ QUE ÉL FUE EL PRIMERO EN SALIR DEL BARCO!"

El correo electrónico, obtenido por The Washington Post, fue copiado a varios legisladores republicanos alrededor de las 5:30 p.m. del lunes, aunque el tamaño de la lista de distribución no estaba claro. McConnell no respondió a una pregunta sobre el correo electrónico al salir del Capitolio el lunes.

Pero uno de sus principales diputados rechazó el esfuerzo de los conservadores de la Cámara para impugnar los votos en una sesión conjunta el 6 de enero, que requeriría el consentimiento de al menos un senador para proceder. Hasta ahora, ningún republicano del Senado ha dicho públicamente quién sería ese senador, aunque varios miembros actuales y entrantes del GOP se han negado a descartarlo.

"No sé si alguien se ha comprometido en hacerlo", dijo Thune el lunes por la noche, refiriéndose a los senadores republicanos. "Pero lo que tienen que recordar es que no va a ir a ninguna parte. Va a caer como un perro de caza. Y no creo que tenga mucho sentido hacer pasar a todo el mundo por esto cuando sabes cuál será el resultado final".

Los republicanos trumpistas están desafiando abiertamente a los senadores para que apoyen su objeción al proceso de tabulación de votos el 6 de enero. Pence, como presidente del Senado, está programado para presidir lo que de otra manera sería un ejercicio pro-forma para ratificar la certificación del colegio electoral del 14 de diciembre de la victoria de Biden.

El foco de atención de ese potencial senador que desafiará los votos del Congreso en el Senado se ha reducido al senador electo Tommy Tuberville (R-Ala.), quien algunos altos funcionarios del Partido Republicano dicen que está siendo influenciado por el congresista Mo Brooks (R-Ala.), la persona que planteó por primera vez la posibilidad de un desafío a la tabulación de este mes y es visto como el líder de llevar a cabo el intento.

Otros republicanos del Senado también se enfrentan a la presión de sus homólogos de la Cámara de Representantes. Por ejemplo:

"Países extranjeros, Las Grandes Firmas Tecnologicas (Big tech), las noticias falsas (prensa) & los Demócratas trabajaron juntos para hacer fraude durante esta elección contra @realDonaldTrump," tuiteó el congresista Lance Gooden (R-Tex.), repitiendo así afirmaciones para las que no hay pruebas; siguió: "Los estadounidenses deben tener FE en el proceso. Hoy no la tienen. Llamo a todos los miembros del Congreso de Texas, @tedcruz & @JohnCornyn, para que se unan a mí en la OBJECIÓN!"

Entre bastidores, las cosas están aún más desordenadas.

Trump se ha visto frustrado con su círculo íntimo, que incluye a Pence, al consejero de la Casa Blanca, Pat Cipollone, y al Jefe de Gabinete, Mark Meadows, diciendole a los funcionarios de su entorno que los primeros están trabajando para frustrar sus últimas esperanzas de anular los resultados de las elecciones, según un funcionario de la Casa Blanca.

Una reunión del Despacho Oval coordinada por la congresista electa de extrema derecha Marjorie Taylor Greene (republicana de Georgia) con la Casa Blanca, celebrada el lunes, fue otro intento para mostrar a Trump que sus aliados continuan en la lucha y, en parte, para calmarlo, dijo el funcionario, quien como otros habló con la condición de anonimato para discutir estas interacciones privadas. Algunos de los miembros de la Cámara le dijeron a Trump que los líderes del Senado y la Cámara no lo apoyaban lo suficiente, colocando en el punto de mira a McConnell.

Los asesores y aliados que han llamado a Trump para registrarse o desearle una feliz Navidad han sido animados a salir en la televisión y luchar por él en medio de quejas de que otros no lo hacen, según una persona que habló con el presidente el lunes.

Dos ayudantes dijeron que están luchando para que Trump se concentre en cualquier otra cosa que no sea la elección, incluso órdenes ejecutivas superficiales o tareas mundanas.

La gente alrededor de Trump sigue luchando sobre si conceder una hoja de antecedentes de seguridad (security clearence) a Sidney Powell, la abogada "Kraken" como la apodan en los tribunales, una abogada teórica de la conspiración que fue desautorizada hace unas semanas por la propia campaña del presidente en medio de sus desafíos legales, según una persona familiarizada con la lucha interna.

Su ex asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, le está diciendo a Trump que se puede confiar en Powell, mientras que Cipollone le dice que no, furiosamente, pero incluso el conservador presentador de televisión por cable, Lou Dobbs ha planteado preguntas sobre las afirmaciones de Powell a otros.

Trump está "intrigado" por las teorías de Powell, dijo la persona, aunque otros a su alrededor le dicen que "es una locura y no tiene ni idea de lo que está hablando".

"Al presidente le atrae la gente que le dice lo que quiere oír. Y ahora mismo, quiere oír que hay una manera de que él pueda ganar esta elección", dijo Nicole Hemmer, becaria de la Universidad de Columbia y autora de "Mensajeros de la Derecha", sobre los medios de comunicación de la Derecha.

Hemmer añadió: "A medida que avanzamos en el proceso de certificación, cada vez hay menos gente dispuesta a decírselo, y es en parte por eso que lo ves rodeado de más gente marginal".

Al menos en público, el segundo al mando de Trump siguió manteniendo el espejismo de que la lucha electoral aún no había terminado.

Pence utilizó comentarios en una reunión del grupo pro-Trump, Turning Point USA, el martes para volver a comprometerse con el esfuerzo de desafiar los resultados de las elecciones, enmedio de grandes aplausos y canticos de "¡cuatro años más!" y "¡detengan el robo!". Le imploró al grupo que "se mantuviera en la lucha por la integridad de las elecciones" y que "se mantuviera en la lucha en nuestras elecciones".

Pence y sus asesores han empezado a pensar en cómo manejar el 6 de enero y escapar de la ira de Trump, pero no se ha tomado ninguna decisión final.

"El vicepresidente no quiere irse en malos términos con el presidente, se lo aseguro", dijo un funcionario de la administración con conocimiento del pensamiento de Pence.

Mientras tanto, Meadows hizo una visita no planeada al condado de Cobb, Ga., el martes para ver por sí mismo cómo va una auditoría de las firmas de las votaciones por correo. No ha surgido ninguna evidencia de anomalías generalizadas en la coincidencia de firmas en Cobb o en cualquier otro lugar de Georgia.

Meadows se reunió con Jordan Fuchs, un subsecretario de estado, y le hizo una variedad de preguntas sobre la auditoría, dijo Fuchs. Al jefe de personal no se le permitió entrar en la sala donde se está realizando la auditoría, dijo Fuchs, pero pudo mirar por la ventana de la puerta. Meadows dijo que le llevaría un informe positivo al presidente sobre cómo se está llevando a cabo la auditoría, añadió.

"Se sintió positivo", dijo Fuchs. "Nada acusatorio. Quería tener una charla fuera de los tweets".

Incluso si los legisladores conservadores reclutan a Tuberville o a otro senador para impugnar los resultados, eso sólo desencadena una deliberación y una votación en ambas cámaras para aceptar o rechazar la certificación, un esfuerzo que seguramente llevará a la derrota de Trump en la Cámara dirigida por los demócratas y probablemente también en el Senado controlado por los republicanos.

Cada estado y sus electores pueden ser desafiados individualmente, lo que significa que los aliados de Trump -siempre y cuando haya un miembro de la Cámara y un senador- pueden alargar considerablemente el proceso el próximo mes. Aún así, hay fuertes desacuerdos entre los conservadores de la Casa de Representantes sobre las tácticas específicas para el 6 de enero, algunas de las cuales se llevaron a cabo en una reunión separada del Gabinete el lunes después de la reunión del Despacho Oval con Trump.

"Duerme mucho", se oyó a Brooks gritar a la representante Debbie Lesko (R-Ariz.) al salir de la Cámara después de la votación final del lunes por la noche. "Porque va a ser un largo 6 de enero".

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